ASTROLABIO DE NAVEGACIÓN

ASTROLABIO DE NAVEGACIÓN

sábado, 23 de abril de 2016

Rayden - A Mi Yo de Ayer



 Aquí tienes la letra para que puedas leer el poema tranquilamente despues de haberlo visto:



Me pregunto si me oyes todavía,
si queda algo de ti en mi lejanía,
yo que soy el fruto de tus fallos y virtudes
tus derrotas y victorias, tus aciertos y manías
la suma de tus noches y reproches de tus días
la resta de tus gestas, de tus idas y venidas
por si me contestas a preguntas con preguntas
te diré que hay respuestas que no serán respondidas.
Que sepas que la ira caduca pero contamina,
que no hay camino sin estela de los que caminan, sin quita miedos,
que te podrás llevar el palo de tu vida
o llegar, a donde nadie llegó ni en sus sueños.
Que no hay imposibles, solo improbables
para que cobardes no se atrevan presos por el miedo
no dejes que nadie te diga que no hagas esto, aquello
que no sirves, di que vales porque vales más que ellos.
No quieras comprarte,
nunca es demasiado tarde para que alguien rectifique
que la gente ya no busca espejos donde mirarse
solo malos ejemplos que los justifiquen
que la linea que más cuides sea la de tu sonrisa
y que sea mas curva cuanto más la cuides
y que el que todo te mire vea que la vida se mide
los momentos que te sientes vivo así que vive.


[Estribillo]
A mi yo de ayer, lo siento si no fui lo que quisiste ser
te juro que lo hice lo mejor que supe hacer,
intenté crecer feliz en este mundo cruel
quise cambiar el planeta y llevarlo al papel
aunque sea con mala letra para hacer el bien
esto sé que no es gran cosa pero has de saber,
que el día de mañana puedes ponerte en mi piel.


Trata de decir siempre lo que sientes
y siempre lo que pienses realmente
no digas todo lo que piensas
pero piensa todo lo que dices
diferencia entre “gente normal” y la “corriente”
que los amigos y amores vienen y van
pero solo los verdaderos al final se quedan
que jamás cambies lo que más ames en vida
por lo que en el momento deseas se pasa y la vida es pasajera
no prometas feliz,
no respondas enfadado ni decidas con el día gris
perdona rápido agradece lento
quiere de verdad contento
y nunca dejes que no te vean reír
duerme menos, y sueña más
sueña despierto con ojos abiertos,
los sueños se hacen realidad
que las mejores cárceles no tienen vallas
y los peores angeles no tienen alas pero saben volar.
No des nada por supuesto,
siempre se está a tiempo para esbozar un “perdón, lo siento”
que perder es otra forma de ganar en este mundo
superficial, lo que importa está cubierto
que no hay dolor y error que no enriquezca
como la piedra con la que tropiezas si repites
por eso pide que te quieran cuando menos lo merezcas,
posiblemente seas cuando más lo necesites.


[Estribillo]
A mi yo de ayer, lo siento si no fui lo que quisiste ser
te juro que lo hice lo mejor que supe hacer,
intenté crecer feliz en este mundo cruel
quise cambiar el planeta y llevarlo al papel
aunque sea con mala letra para hacer el bien
esto sé que no es gran cosa pero has de saber,
que el día de mañana puedes ponerte en mi piel.


Que quien te quiere también daña,
porque hay miradas que lo dicen todo
y ojos que no dicen nada
que se coge antes al cojo
ya que el mentiroso también es un hombre de palabra
que la apariencia engaña,
y a veces la mayor sonrisa esconde tras de sí una doble cara que,
todo lo bueno y malo se acaba
por eso disfruta como si no hubiera mañana.



 ACTIVIDADES:

1.-¿Quién crees que es el niño que aparece en el vídeo junto a Rayden? ¿A quién va dirigido el poema?
2.-  Escoge los consejos que más te gustan de Rayden, escríbelos en tu cuaderno y explícalos.
3.- "Que las mejores cárceles no tienen vallas"... ¿Una persona puede convertirse en la cárcel de uno mismo? ¿Puedes explicarlo y poner algún ejemplo?
4.- Ahora vas a ser tú el poeta... Crea un poema...¿Qué le dirías a tu yo de mañana?

A MI YO DE MAÑANA...



















miércoles, 20 de abril de 2016

LA NOCHE DE LOS FEOS (MARIO BENEDETTI)


http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/benedett/la_noche_de_los_feos.htm

 

 

 

1.- Atendiendo a los hechos más significativos del cuento, realiza un resumen del cuento.

 

2.- Realiza una descripción, física y psíquica, de los personajes principales de la historia. ¿Cómo son físicamente? ¿Qué sienten ante su fealdad? ¿Cómo logran compenetrarse?

 

3.- Vivimos en la era de la imagen. En nuestra sociedad se le otorga una gran importancia a la belleza física y los personajes del cuento son conscientes de ello hasta el punto de que odian su propio rostro, su propia fealdad. Seguro que tienes una opinión acerca de esta cuestión, ¿debería esto de ser así?

 

 

4.- Has meditado acerca de este tema, pero, aunque sabemos que quizá no sea justo el sufrimiento de los personajes, nosotros también hemos sentido rechazo o nos hemos rechazado por…………………

 

5.- “Tal para cual”, dice la protagonista del cuento al entrar a la cafetería y sentirse observada por los clientes del local en compañía del hombre, también feo. Y Añade: “Un lugar común”. ¿A qué se refiere?

 

6.- Podría enamorarme de una persona fea, nunca, por qué no, sí……………………

 

7.- Cuando los personajes consienten en pasar una noche juntos, apagan todas las luces y cierran las persianas para no verse. Sin embargo, el protagonista dice: “Sus manos también me vieron”. Comenta esta frase.

 

8.- Esa noche evitan tocarse el rostro, en el que reside su fealdad. Pero llega un momento en el que deciden acariciar también los signos de su fealdad y lloran. El alba les trae la luz y descorren las cortinas: se sienten desgraciados y felices. ¿Por qué?

 

9.- Acabamos de leer el mito de Narciso, el joven de incomparable belleza que se enamora de sí mismo y, por ello, muere. Como ves, el personaje es totalmente opuesto a los protagonistas de nuestra historia, sin embargo ambos son conscientes de su físico; uno, por su belleza y el otro, por su fealdad. ¿Cómo podemos relacionar estas dos historias? ¿Es cruel el destino de Narciso o merece la muerte por causar el sufrimiento de quienes lo contemplan y a quienes desdeña?

                                  EL MITO DE NARCISO

Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.

Por su parte, Narciso era un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope. Cuando él nació, el adivino Tiresias predijo que si se veía su imagen en un espejo sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas.

Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.

Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba y le seguía en su paseo, siempre a distancia, temerosa de ser vista, hasta que un día, un ruido que hizo al pisar una ramita puso a Narciso sobre aviso de su presencia, descubriéndola cuando en vez de seguir andando tras doblar un recodo en el camino quedó esperándola. Eco palideció al ser descubierta, y luego enrojeció cuando Narciso se dirigió a ella.

- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?

- Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.

Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído... "qué estúpida... qué estúpida... qué... estu... pida...". Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva...

Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así, Nemesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río. Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose siempre en ellos.

 

 




 

 
 

PRIMERA VEZ, SUITE ADSLESCENTE


PRIMERA VEZ, SUITE ADSLESCENTE,

de Javier Izcue e Ignacio Aranguren

(Algar ediciones. Alzira, 2011. Colección Joven Teatro de Papel)

 

ACTIVIDADES SOBRE ALGUNOS MONÓLOGOS

MOMENTO 3 (Pág. 87)

La protagonista relata la primera vez que tuvo que enfrentarse con la muerte – la de su abuelo- y lo hace desde la perspectiva de una tierna nostalgia. Tras la lectura de este monólogo, vamos a reflexionar sobre este tema, que muchas veces es tratado en nuestra sociedad como tabú y nos vamos a preguntar y a investigar cómo se comporta nuestra cultura ante la muerte y qué diferencias observamos con otras culturas como por ejemplo  la india. Además interiorizamos este sentimiento y narramos alguna experiencia similar a la de nuestra protagonista.

PRIMERA EX REGLA (Pág.89)

Mayka espera en la consulta del ginecólogo, acompañada por su madre – en el momento del monólogo ausente en el baño- . Todavía no le ha dicho que ya no es virgen y que, además, está embarazada. La madre parece muy comprensiva con su hija, e intenta hacer de madre-amiga. ¿Error? ¿Cómo crees tú que debe comportarse una madre? Imagina su posible reacción al enterarse de que su hija está embarazada.

Redacta una carta a la protagonista, empatiza con su malestar y atrévete a darle algún consejo.

PRIMER LABERINTO. MARÍA, HUGO, ALBERTO, MIKHAELA (Pág.101)

Transitan por este primer laberinto, del que nunca es fácil salir, cuatro adolescentes cuya infancia siempre fue feliz, pero, ahora, en la etapa que marcará el resto de su vida se encuentran ante salidas engañosas hasta que consiguen dar con la verdadera. María, la frutera, la de los pechos enormes, acosada; Hugo, de alumno brillante a acosador violento; Alberto, el homosexual, el “mariquita” que se esconde; Mikhaela, la inmigrante sobre la que recaen todos los tópicos posibles. Cada uno encuentra su particular, en algunos casos valiente, salida del laberinto en el que se encuentran atrapados. ¿Cuál es, en cada caso, esa salida? Argumenta tu respuesta.

Los protagonistas están en conflicto con el mundo que les rodea y del que forman parte. Tal vez os habéis sentido identificados con alguno de estos cuatro personajes, quizás por el rechazo de vuestro físico, o por ser homosexual, o inmigrante……. Vamos a organizar un debate en clase acerca de cómo resuelven estos jóvenes su conflicto personal y lo vamos a hacer atendiendo al siguiente esquema.

                                                                                      PARA TRABAJAR EL DEBATE

 

Propón a tus compañeros un tema de debate que te interese. Puede servirte de ayuda completar el cuadro siguiente


TEMA DE DISCUSIÓN:
 
OPINIÓN DE LA PERSONA QUE INICIA EL DEBATE:
 
PERSONAS CON UN CRITERIO DIFERENTE:
 
 

 

 

 

 

 

 

 


TEMA PARA EL DEBATE:

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Cuando vayas a participar en un debate, trata de entender los siguientes puntos:

- Cuál es el tema de discusión.

- Qué opina la persona que propone el debate.

- Quién tiene otra opinión (para saber a quién tienes que convencer).

 

 (Primera puesta en común, en grupo pequeño)

Vais a continuar trabajando sobre las condiciones necesarias para que haya un debate.

Utilizando lo que cada uno ha hecho en el ejercicio anterior, en pequeños grupos, poneos de acuerdo y completad el siguiente cuadro.

 

                                              Sí SERÍA UN DEBATE                                    NO   SERÍA UN DEBATE

 

 

 


Tema

(Sobre qué se debate)

 

 

 

 


Objetivos

(Para qué se deba

 

 


Modo de actuar de los

participantes

(Cómo se debate)

 

 

 

 

 

 

 


Situaciones de argumentación

(Segunda puesta en común, en el grupo completo)

Ahora, presentaréis a los otros lo que habéis hecho en el ejercicio anterior y os pondréis de acuerdo para llegar a unas conclusiones comunes.

 

 

 

 

Para ello trabajaréis, apartado por apartado, de la siguiente manera:

1 - Cada grupo presentará sus conclusiones.

2 - El que haga de secretario apuntará en la pizarra, en columnas diferentes, lo aportado por cada grupo.

3 - Constataréis en qué puntos coincidís y en cuáles discrepáis.

4 - Buscaréis un acuerdo sobre los puntos en los que discrepáis.

5 - Recogeréis los acuerdos por escrito.

 

 

Para que se produzca un debate es necesario:

 

A.- Que alguien suscite o inicie el debate.

 

B.- El tema debe ser:

 

 

C.- Los objetivos del debate serán:

 

 

D.- El modo de actuar de los participantes será:

EL ANDÉN DE NIEVE (CARLOS CASTÁN)




Hay sucesos más sorprendentes. Conseguí que un beodo a quien en el barrio apodan Macario el Ferroviario por la gorra que lleva, y porque siempre al pedir limosna dice que es para tomar el tren, me contara su historia.
Su estado era distinto y ordenada su vida cuando un atardecer de julio se dirigía a Madrid, donde debía esperarle su familia para ir todos juntos a la playa. Ya estaba casi llegando —Guadalajara había quedado atrás hacía un rato— cuando quedó asombrado por el frondoso bosque de abetos que se extendía al otro lado de su ventanilla. Árboles milenarios se alzaban, ¿diré majestuosos?, en una suave pendiente en la que podían verse pequeños arroyos transparentes. Consultó el reloj, se frotó los ojos, volvió a mirar el bosque de suelo de nieve y salió confundido del departamento en que se hallaba solo. Se acodó a la ventanilla del pasillo desde donde pudo contemplar aliviado las naves industriales próximas a Alcalá de Henares, el paisaje más familiar de descampados llenos de bidones oxidados y cascotes, neumáticos rotos y postes eléctricos. Abrió de par en par y respiró reconfortado ese aire que era el suyo. Estaba en la ruta correcta, estaba llegando a Madrid. Entró de nuevo en su departamento en el instante preciso en que, al otro lado del cristal, una ardilla emprendía su acrobático vuelo por las alturas. Se giró nuevamente hacía el pasillo y vio las latas de un basurero brillando al sol, nudos de carreteras secundarias y grandes almacenes de muebles y de hierros. Se hundió en su asiento pero esta vez dejando abierta la portezuela que da al pasillo de manera que pudiera ver la otra ventanilla. Intentó secarse un poco el sudor, encendió un cigarro, No daba crédito a semejante espectáculo. Sí miraba a su izquierda veía cementerios de automóviles, laberintos de uralita y latón, un cielo rosado y los bloques de viviendas de San Fernando o Barajas; si miraba a su derecha volvía a encontrarse con parajes de densas arboledas, prados en los que pasteaban vacas, cordilleras lejanas, caminos en la nieve que terminaban en casas humeantes. Se preguntó si habría muerto sin sentirlo, pero más allá de este disparate no fue capaz de pensar en nada. Giraba su cuello de un lado a otro cada vez con mayor rapidez hasta que quedó agotado. Decidió inclinar la cabeza y se dejó llevar.

El tren, por su lado izquierdo, entraba ya lentamente en la estación de Chamartín. Sintió el impulso de saltar por ese lado y completar los últimos metros a pie, sobre la maraña de vías, pero no lo hizo. La camisa totalmente empapada se le pegaba al cuerpo, se sentía los latidos en la sien. No quiso mirar pero miró una vez más a la derecha. En ese momento el tren, entre chirridos, comenzó a frenar hasta quedar totalmente detenido. Lo que vio le dejó inmóvil: sobre el andén totalmente nevado de lo que parecía ser la estación de una pequeña aldea se hallaba en solitario una mujer vestida de negro que sonriendo suavemente le llamaba por su nombre y aguardaba a que se bajase. Su rostro era de una vertiginosa belleza. Supo que la conocía desde siempre porque era desde siempre la mujer de sus sueños o, mejor dicho, era las mujeres de sus sueños porque estaban todas allí en una, en ella. La que estando enfermo le acercaba cuidadosamente su cuchara de jarabe, la que escalaba en la noche las tapias del cuartel para meterse en su catre, la que tomaba frenéticamente aviones para verle, la que enloquecía por él y se vestía con la ropa que le escogía en los escaparates en sus paseos solitarios, la que por no existir había convertido su vida en un paisaje sucio y desolado. Por su aspecto, le recordaba algo a su primer amor pero con las facciones más suaves y más bellas, más irreal y más alta, bastante más hermosa. No, no era como su primer amor, era como la canción de su primer amor, era ese vals.En el otro lado, sus hijos ya lo habían localizado y golpeaban impacientes con los nudillos en el cristal, a la vez merendaban y llevaban los labios llenos de aceite y migas. Unos metros más atrás, su mujer les gritaba algo, probablemente que dejaran de encaramarse al vagón. En su cara se veía que estaba harta de aguantar a los niños, de sus varices y del retraso del tren. Recordó que había olvidado unos encargos de última hora y le dolió la cabeza. A la derecha, la mujer seguía llamándolo, le hacía señas con la mano, le mostraba un carruaje de caballos junto a una cantina de madera, un camino bajo los árboles. En el andén de nievealguien hizo sonar un silbato, no quedaba gente en el vagón. Había que apearse ya, pero ¿por qué lado?

Comenzó a llorar. La mujer de negro se acercó a la ventanilla, tocó con sus dedos el cristal. El hombre cerró f



uertemente los ojos, emitió un sollozo grotesco y saltó hacia el otro lado. En dos zancadas ya estaba respirando el aire denso de Madrid. «¿Es que siempre siempre tienes que bajar el último?» Escuchó. Había que pasar por casa de tía Presen porque se lo habían prometido, vaya horas, el pequeño no había podido venir porque está con fiebre, tenían que comprar no sé qué por el camino, vigilar a los chicos que no crucen sin mirar y dejen de pegarse, la abuela y Mari Puri vendrán al mismo hotel.

Deseó que la tierra le tragase allí mismo. Por entre dos vagones se asomó al otro costado del tren pero no había más que andenes y todos formaban parte de la estación de Chamartín y en todos era el mes de julio. A partir de entonces el sentido de su vida se redujo a la búsqueda de una segunda oportunidad que nunca llegaría. Sus pocas esperanzas le llevaron a luchar en un segundo frente, no menos imposible y sórdido que es el del olvido. Si abandonó a su familia fue porque para él se redujo a un recordatorio cruel del episodio y la mera comparación de su compañía con la de la mujer que no lograba borrar de su mente le producía vómitos. Las tabernas forman parte de lo mismo.

Y ustedes no fantaseen. Sé perfectamente por qué lado habrían bajado del tren. No es mi caso. Mis escasas posibilidades se reducen a que el ferrocarril ignore que conozco cuanto les he contado. Así que a callar. No les costará un gran trabajo guardar silencio ya que en ningún momento me han creído. Bastante difícil lo tengo y lo sé, no albergo demasiadas esperanzas. Entretanto, viajo a menudo en tren: hablo con los viajeros cuando ya estoy harto de escuchar a los humanos.





ACTIVIDADES

1.    Busca en el diccionario las siguientes palabras:

 Frondoso (bosque):
 Majestuosos (árboles):
 Reconfortado (él):
 Vertiginosa (belleza):
 Desolado (paisaje):
 Apearse (del tren):
 Denso (aire)
 Grotesco (sollozo):
 

2.    Resume brevemente las tres partes en que se divide esta narración:
PLANTEAMIENTO:

NUDO:

DESENLACE
 

3.    Nuestro protagonista vive un viaje alucinante en un tren en el que por el lado derecho de la ventanilla se ven las cercanías de la estación de trenes de Madrid, y por el izquierdo un paisaje nevado en el que una bella mujer de negro lo llama para que baje por su lado. ¿Qué ocurre al final? ¿Por qué lado baja y qué consecuencias le acarrea?
 
4.    ¿Te acuerdas del principio del cuento? ¿De quién es la historia que nos cuentan? ¿Por qué crees que Macario siempre merodea las estaciones de los trenes?
 

5.    Cuando nuestro protagonista describe a esa mujer misteriosa de negro dice de ella :“la que por no existir había convertido su vida en un paisaje sucio y desolado”. ¿Qué quiere decir? ¿De qué la hace culpable?
 


6.    El narrador nos dice: Y ustedes no fantaseen. Sé perfectamente por qué lado habrían bajado del tren…
Pues eso: ¿Por qué lado habrías bajado tú? (15 lineas)